Nuestros objetivos ¿son realistas?

En este mercado, en el que tanto se anima a los emprendedores, da la sensación de que basta con querer para poder. Hay un trasvase de responsabilidad de la sociedad al individuo, al que se tiende a tildar de indolente si no es capaz de poner en práctica sus proyectos o ilusiones. Está bien luchar por nuestros objetivos, pero antes hay que definirlos con seriedad. Ni siquiera para Michael Jordan, en su buenos tiempos, colgarse de este aro hubiera sido un reto a su alcance.

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